Heinrich Schliemann (1822 – 1890)

El señor Schilemann fue un millonario de Prusia que tras tener una enorme fortuna en sus manos pudo dedicarse a su sueño, la arqueología. Hizo grandísimos aportes a esta extraordinaria disciplina del estudio y la investigación.

Comenzó una exitosa carrera comercial formándose continuamente en distintos idiomas. Llegó a visitar China, Rusia, India, Japón o Egipto entre otros muchos países.

En su visita a Pompeya, que durante muchos años se había considerado poco menos que una fantasía popular de la antigüedad, le hizo recordar los escritos de la Ilíada  que tanto le fascinaron de pequeño y empezó a preguntarse si estas descripciones eran realmente una leyenda mitológica o si ciertamente Homero describía algo que ocurrió con un trasfondo religioso de las divinidades.

Realizó numerosas excavaciones menores por otros lugares como Ítaca, por ejemplo, durante algunos años.

En 1869 se divorció y se casó con una joven griega al mismo tiempo que en ese año recibía su doctorado en arqueología. Con la joven Sophia tuvo dos hijos y los llamó Andrómaca y Agamenón. Más tarde comenzó de nuevo sus viajes por Asia Menor para demostrar que los paisajes de Troya que describía Homero fueron reales. Su hallazgo de la mítica ciudad del rey Príamo se encontraba en colina de Hissarlik, en la actual Turquía. El asentamiento tenía construido sobre sí mismo 10 ciudades, una sobre otra. Sería la Troya VII la correspondiente al bastión homérico, todavía hoy sujeto a debate entre varios historiadores tanto con posiciones que refuerzan a Schliemann como con ataques a sus descubrimientos.

En Hissarlik empezó a excavar en 1871 las ruinas de Troya con varias dificultades y contratiempos, sin embargo llegó a descubrir el emplazamiento con numerosos investigadores argumentando en su contra. También, más tarde, en Micenas llegó a revelar el famoso Círculo de Tumbas-A donde se llegó a creer que fue la tumba del propio Agamenón pero de forma falsa, aunque las riquezas y ajuares del lugar funerario no enturbiaron el tema de ser o no el gran Agamenón.

Informó así en un telegrama al rey Jorge I de Grecia: “Con extraordinaria emoción y júbilo comunico a Su Majestad que he descubierto las tumbas en las que, según la tradición, están sepultados Agamenón, Casandra, Aurimedón y sus compañeros, asesinados por Clitemnestra y su amante Egisto durante el famoso banquete que les habían ofrecido…”

A la postre hizo otras excavaciones en Ítaca, Tirinto u Orcómeno. Tras su muerte, sus restos fueron llevados a Atenas como había deseado para ser enterrado, dejando tras de sí más de 3.000 objetos arqueológicos de sumo valor histórico y cultural.

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