La nieta del señor Linh

La nieta del Señor Lihn es una novela breve y amena, injustamente inadvertida como sus protagonistas. Un auténtico canto a la reconciliación, a la paz, la educación y la esperanza en la soledad.

El autor, Philippe Claudel, docente y guionista francés ha sido premiado por sus publicaciones varias veces y ha participado en diversas actividades culturales y pedagógicas con niños, discapacitados y presos.

La historia del señor Linh es la historia del terror de la guerra, cuando su pequeña aldea se ve envuelta en llamas por ejércitos extranjeros que asesinan a su población sin piedad. La mujer del hijo del señor Lihn y su marido, el retoño del protagonista, mueren asesinados y dejan en el mundo a la pequeña Sang Diu, un bebé que milagrosamente ha escapado del dominio de las balas.

El señor Linh emigra del país que no se pronuncia en ningún momento hacia una nación occidental modernizada cuya identidad también se desconoce. Destacando que el tema central es el propio viaje, no el origen ni el destino.

El anciano viaja con su nieta a un país desconocido con una extraña lengua que él no entiende, rodeado de otros tantos compatriotas que han huido de la muerte, refugiados cerca del muelle en una nueva ciudad.

Los coches, las prisas, la gente que no se saluda por la calle, el bullicio ensordecedor de la vida urbana y los mares de cemento chocan con lo que el señor Linh ha reconocido como su hogar, su pequeña y tranquila aldea que nada tiene que ver con la realidad que vive ahora tras la guerra. Atrás quedan los tranquilos paseos, el ajetreado mercado y las amistades de las familias que se conocían todas entre sí.

La soledad que vive el cansado protagonista respira por cada párrafo del libro, con tormentos que atacan su cabeza con forma de recuerdos. Sin embargo, todo cambia con el nuevo amigo que conoce en el banco en el que en un ataque de valor se sienta al salir de la habitación común de refugiados.

El señor Bark charla con él y se reúne en el mismo banco varios días seguidos. Aunque no se entienden ni una palabra mutuamente, enlazan una gran amistad que se traduce en regalos y en las visitas que guía el señor Bark a su amigo oriental y su nieta, mostrándoles el mar, los parques de la ciudad, las avenidas o la comida y las bebidas de los restaurantes locales.

El señor Linh ahora vive por algo más que por ver florecer a su nieta, la amistad del señor Bark le va llevar de nuevo la esperanza a su interior y va a luchar por volver a verle.

La novela reproduce el desarraigo de los refugiados tras las contiendas internacionales, dedicando Philippe Claudel en la primera página el libro a todos los señores Lihn de la tierra y sus nietas, un guiño que trasciende a la filosofía del libro.

El telón de fondo del imperialismo de las potencias occidentales acaba resaltando en las conversaciones con el señor Bark, marcando la crítica a la guerra y la violencia desatada a personas que se han visto arrastradas por un horror que no han provocado ellos tanto de un bando como de otro. Un punto de inflexión del autor para señalar la vergüenza de las expansiones militares, sometiendo las colonias a la metrópoli central.

Los emotivos capítulos, plagados de hermosas metáforas y adjetivos que abruman al lector, introducen un pedacito de oriente en la gran sociedad occidental modernizada.

La nieta del señor Linh es la perfecta novela que nos acerca a darnos cuenta de los valores humanos, que están por encima de las culturas y civilizaciones que aparentan ser totalmente distintas unas de las otras.

@hectorbraojos

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