Los primeros teóricos del socialismo utópico

Para hablar del socialismo utópico y de esos primeros perfiles de una sociedad más equitativa, hay que mencionar a tres grandes teóricos sociales: Saint-Simon, Robert Owen y Charles Fourier. Todos ellos precursores de un modelo social diferente en el que las necesidades básicas eran cubiertas y había una especie de pacto entre las clases gobernantes y gobernadas para eliminar las tremendas diferencias económicas y sociales como una vía para encontrar la felicidad. Un aspecto interclasista del socialismo utópico.

Según las fuentes de Saint-Simon (1760-1825), el teórico cree que el mundo ya está maduro para organizarse científicamente de modo de evitar las grandes diferencias entre las evidentes clases sociales de la época. Es un modelo que indica un reparto más igualitario pero sin llegar a abolir la propiedad privada de forma tajante procurando iniciativas como abolir las herencias, pero en teoría pequeños avances tímidos hacia la nacionalización completa. Haciendo más equitativa toda la riqueza repartida para generar felicidad y avances industriales haciendo un socialismo primitivo centrado principalmente en la sociedad y en la rentabilidad más provechosas de las arcas del estado.

Para mayor facilidad de esta sociedad, Saint-Simon divide la sociedad en 3 grandes grupos, los propietarios, los no propietarios y los savants, que tienen el deber nacional de guiar el destino de sus compatriotas. Los savants serían los que compondrían el Consejo de Newton con 21 puestos divididos entre grandes entes intelectuales de distintas disciplinas tales como matemáticos, físicos, músicos, pintores o químicos.

Saint-Simon no reniega del cristianismo, pero ejerce a este de manera primitiva, todos los cristianos comparten todo con todos. Aun así también habla de 4 divisiones principales del gobierno: italianos, ingleses, alemanes y franceses que considera pilares fuertes para llevar a cabo sus proyectos despreciando el resto de naciones, ejerciendo así una especie de nacionalismo.

Se nota que estás ideas serían el diamante en bruto para ir puliendo del que harían uso de ello las grandes teorías sociales más avanzadas principalmente por esos tintes de intento de mejorar la sociedad, pero en sus grandes contradicciones (si queremos calificarlo de socialismo aunque sea primitivo) se encuentra la no-abolición completa de la propiedad privada de los medios de producción para satisfacer todas las necesidades del pueblo, lo cual es una contradicción a través de las teorías de lucha de clases marxistas de las cuales partiría el socialismo como tal considerado actualmente. Dio un poco de luz a ideas revolucionarias de reorganizar la nación en su época a lo que el propio Saint-Simon vaticinó que surgirían varios partidos obreros que acabarían uniéndose para su mejor defensa y conquista de derechos.

Charles Fourier (1772-1837) y Robert Owen (1771-1858) sentían una gran sensibilidad ante las desgracias que les rodeaban. Inmersos en un mundo donde la revolución industrial había llevado a las naciones a un nuevo marco de diferencias sociales que cada vez hacía más ricos a los ricos y más pobres a los pobres.

Ambos señalan a la economía liberal como un valor degradante que fomenta el egoísmo que destruye poco a poco la civilización con intereses propios y dispares entre si.

Fourier es un pionero del corporativismo donde la comunidad es el cuerpo principal que mejorar. Donde organizaría su motor de la sociedad, el trabajo, sin de demasiadas diferencias económicas donde los trabajos necesarios o desagradables estarían mayor remunerados más que los provechosos o trabajos “menos importantes” en cuanto a su servicio a la sociedad, donde entraría gran parte del sector servicios, no esenciales, sino de artículos de lujo innecesarios para la existencia humana.

Desde esa perspectiva, entiendo un enfrentamiento teórico con Robert Owen que defendía una sociedad completamente igualitaria quien señala que el poder de las administraciones es quien corrompe al individuo y a la sociedad. El hombre es bueno pero la sociedad le vuelve malo y egoísta para él. Por lo que quiere mejorar el paisaje que envuelve al hombre para hacer salir de él mismo la bondad y buena voluntad de todos nosotros, así el hombre bueno trabajará mejor sin que le obliguen a ir a su puesto siendo consciente de que su labor beneficia a la sociedad y a él mismo como parte de ella, al igual que el trabajador ofrece pan a otro trabajando en la panadería, el mismo que ha recibido el pan hace ropa para que el panadero se vista por medio de bonos intercambiables en bazares obreros.

Es propio hablar de una confesión política de un veterano diplomático, Secretario del Congreso, que le conmocionó: “si las masas mejoraran de situación económica y se hacen independientes, ¿Cómo podrían controlarlas las clases gobernantes?”.

He aquí el principal antagonista de estas teorías sociales. Esas clases gobernantes, la vieja guardia del inmovilismo, de la parálisis, todo lo nuevo asusta y por lo tanto es malo y más cuando el pueblo habla de repartir las riquezas de forma igualitaria.

No serán concordantes a este tipo de socialismo en el que se entrevé esta lucha de clases que tanto asusta a los que se han lucrado con plusvalías y tienen mucho que perder. Sin embargo este gran grupo conservador que se ha quedado siempre al lado del poder (las grandes empresas, la religión institucional o los terratenientes) y ha despreciado siempre el socialismo (posteriormente llamado científico) que separaba la nación entre clases sociales y dividía a la comunidad entre una gran mayoría asalariada y una minoría privilegiada, sin embargo, llegaron a sentirse atraídos por el fascismo  en el periodo de entreguerras con tal de frenar el avance socialista o comunista entendido como tendencias marxistas especialmente en la Italia de Mussolini.

Estas bases socialistas de Charles Fourier, Saint-Simon y Robert Owen  fueron un principio nunca visto anteriormente del que se nutrirían dos grandes teorías que fueron entre otras, protagonistas en la guerra en Europa, el comunismo y el fascismo original, que adaptaba reivindicaciones socialistas con tintes nacionalistas.

Aunque no solo ellos darían las primeras pinceladas a la formación del socialismo, sino que muchos de sus contemporáneos también se añadirían a la lista de estas ideas que se estaban gestando, tales como Louis Blanc, Auguste Blanqui, Joseph Proudhon, incluso William Godwin considerado el padre del anarquismo.

Todos ellos contribuyeron a denunciar las injusticias que causaban los mercados y las empresas en un tiempo en el cual el estado no intervenía para nada en las condiciones laborales de sus propios ciudadanos. Lo que generaría una lucha sindical por mejoras de la clase obrera, ya no solo en el ámbito de condiciones laborales, sino de calidad de vida, por el compromiso del estado para con sus ciudadanos del que hemos heredado no trabajar veinte horas al día, unos sueldos más dignos, derechos de vacaciones y huelgas, pensiones, días de asuntos propios e indemnizaciones por daños por mencionar tan solo unas conquistas de los trabajadores que han costado infinidad de muertos en manifestaciones, dictaduras, guerras, asesinatos selectivos y huelgas. A pesar de ello hoy en día las tensiones entre clases siguen amenazando las pequeñas conquistas trabajadores y nos hacen deudores de un pasado que luchó por derechos dignos. “El obrero tiene más necesidad de respeto que de pan”, decía Karl Marx.

@hectorbraojos

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